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Ácido–Base y electrolitos

Evaluación ácido–base y correcciones bioquímicas en el paciente crítico.

🧪 Anion Gap corregido


Δ/Δ (Delta–Delta)


🧂 Electrolitos corregidos

Sodio corregido

Calcio corregido

Tabla 2: Compensaciones adecuadas de los trastornos ácido-base

Acidosis metabólica
Por cada ↓ [HCO3-] de 1 mEq/l (desde 25 mEq/l), la pCO2 debe ↓ 0,85–1,2 mm Hg (desde 40 mmHg).
Alcalosis metabólica
Por cada ↑ [HCO3-] de 1 mEq/l (desde 25 mEq/l), la pCO2 debe ↑ 0,7 mm Hg (desde 40 mmHg).
Acidosis respiratoria
Por cada ↑ pCO2 de 10 mm Hg (desde 40 mmHg), el [HCO3-]1 mEq/l (desde 25 mEq/l) si es aguda, o 3 mEq/l si es crónica.
Alcalosis respiratoria
Por cada ↓ pCO2 de 10 mm Hg (desde 40 mmHg), el [HCO3-]2–2,5 mEq/l (desde 25 mEq/l) si es aguda, o 5 mEq/l si es crónica.
Fundamento clínico del análisis ácido–base en UCI

Interpretación de trastornos ácido–base en el paciente crítico

El análisis ácido–base es fundamental en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Permite identificar trastornos metabólicos y respiratorios, evaluar compensaciones fisiológicas y detectar alteraciones mixtas potencialmente graves.

Anion Gap corregido

El Anion Gap (AG) estima la presencia de aniones no medidos en plasma. La corrección por albúmina es esencial, ya que la hipoalbuminemia puede enmascarar acidosis metabólicas con anion gap elevado.

Delta–Delta (Δ/Δ)

El análisis Δ/Δ compara el cambio en el anion gap con la disminución del bicarbonato, permitiendo detectar trastornos metabólicos mixtos como acidosis con alcalosis metabólica asociada.

Compensaciones ácido–base

Las compensaciones respiratorias y metabólicas siguen patrones predecibles. Desviaciones significativas sugieren trastornos combinados. La interpretación debe integrar gasometría arterial, lactato, función renal y contexto clínico.

Sodio y calcio corregidos

El sodio corregido por hiperglucemia y el calcio corregido por albúmina evitan errores diagnósticos frecuentes en pacientes críticos con alteraciones metabólicas complejas.

Interpretación clínica

Ninguna fórmula reemplaza la valoración integral del paciente. La correlación con historia clínica, hemodinamia y evolución dinámica es indispensable.